y puede que pienses que aún te debo algún poema
de los que se me escapaban detrás de la chica más guapa del vagón de metro
y puede que pienses que si las naciones se sientan a negociar nosotros también podemos,
olvidando que yo nunca negocio con terroristas (como tú)
y puede que pienses en abrazos, suspiros, manos tendidas, labios abiertos,
obviando saliva, sudor, ruido, tormenta, brazos quebrados
canciones tristes
y lo repetiré una y mil veces: demasiado poco en demasiado tiempojueves, diciembre 29, 2005
y puede que pienses que aún te debo algún poema
de los que se me escapaban detrás de la chica más guapa del vagón de metro
y puede que pienses que si las naciones se sientan a negociar nosotros también podemos,
olvidando que yo nunca negocio con terroristas (como tú)
y puede que pienses en abrazos, suspiros, manos tendidas, labios abiertos,
obviando saliva, sudor, ruido, tormenta, brazos quebrados
canciones tristes
y lo repetiré una y mil veces: demasiado poco en demasiado tiempomartes, diciembre 27, 2005
el periodo post-navidad es curioso. abandono mi casa, vivo de nuevo en el hogar de mis padres, en cierto modo me someto a sus reglas. esta tarde fui a buscar a León, mi cocker-spaniel, a la residencia canina en la que se queda cuando llegan estas fechas y toca viajar. esta vez iba bien provisto de una tela para cubrir toda aquella parte del coche susceptible de ser ensuciada por sus nerviosas patas: es decir, el 95% de la tapicería. El tío que lleva la residencia tiene un aire sempiterno de resaca, supongo que todos los tontainas que vamos a recoger a nuestras mascotas con gesto embobado en el fondo le haremos gracia. cuando León me oye hablar con el tipo, cuánto es, feliz navidad, hasta la próxima, enloquece y con él todos sus vecinos. auqello pasa a convertirse en una jauría. hoy he pensado que es un buena situación para comenzar un relato: el tío que pasa a recoger a su perro después de un tiempo fuera. es un buen lugar para dejarlo, sino me lo llevaría conmigo, pero estoy seguro de que en esos dos días no para quieto un instante. supongo que para él son algo así como unas vacaciones. y esta vez casi no me ha manchado nada.
antes, por la mañana, me acerqué a husmear a un centro comercial cercano. acabé en la sección de dvd y compré 'Apocalypse Now (Redux)' por 10,45 €, así que he pasado la tarde viendo los extras. también he visto el Barça-Akasvayu, con una lógica e inútil simpatía por los de Raúl López. en el descanso del partido me ha llamado Mónica para decirme que había salido mucho antes de trabajar. después, y en perfecta sincronía, mientras en la pantalla alguien cortaba en dos mitades una hermosa berenjena, me ha dicho que le gustaría estar en Salamanca. de algún modo e enlazado las dos cosas, imagen y sonido.
necesito leer algo rápido. cuando digo rápido quiero decir que que sea rápido, fugaz, que no me vale Easton Ellis, por ejemplo, quiero decir que tendría que ser, por ejemplo, algo de Phalaniuk que no hubiera leido ya.
María me ha citado mañana en la cervería Georgia.
Ahora escucho el 'Five leaves left', de Nick Drake.
El Futuro
Y se muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo
que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente tratará de acordarse de ti
Julio Cortázar
sábado, diciembre 24, 2005
ayer llegó Mateo de San Francisco.
en cuanto estuvo en Salamanca me llamó:
- ¿a qué hora quedamos?
- a las 10.30 te paso a buscar con el coche
así que allí estamos, en el Holy Cross, él cumpliendo 36 horas seguidas sin dormir, yo aventurando unas navidades muy movidas. Estaba Neme, que se casa en septiembre -otro que se ha vuelto loco-. estuvimos en el Irish Rover y después en La Posada y después en el Buda. Mateo tarbaja en la bahía, juega al basket con los 'niggers' y le llaman Ginobili. Va l gimnasio de la YMCA. Se ha comprado un Mercury enorme y vive con otras cinco personas, en un chalecito. Está un poco más delgado y un poco más sonriente y un bastante más feliz. Me contó sus visitas a L.A. y a Hollywood y a Mullholand Drive y a Alcatraz y el partido de la NBA al que acudió, un Warriors-Spurs en el que los de Texas ganaron de 40 sin despeinarse. Me ha invitado a ir 5 millones de veces. En la Posada me topé con Mónica. Mónica fue la primera chica con la que salí, hace cinco, quizá seis años. Me hizo trizas el corazón. Aquello resultó muy doloroso. Se marchó a Lovaina con una beca Erasmus y se puso a salir con tipo muy aburrido. nos olvidamos el uno del otro, imagino, yo al menos lo hice. No volvimos a hablar hasta hace unos meses, cuando coincidimos en la boda de unos amigos comunes. Fui yo el que dio el primer paso, el que se atrevió. Ayer coqueteó conmigo. Mucho. En la segunda frase se encargó de dejarme claro que había dejado a su novio, que había "cambiado de vida", que ahora vivía en Madrid. Preferí no acordarme de nada. Encontramos a mucha gente; a Key, a Bea y a Paula y a Garro y a Alicia y a Ángela. Salimos del Buda cuando el cielo se ponía azul. Todos menos yo habían bebido demasiado, así que aparqué el coche de Mónica lejos de la zona azul y después montamos en el mío. Acabamos la noche a las 9 de la mañana, exhaustos. La vida es extraña.
jueves, diciembre 22, 2005
una de las muchas cosas que comparto con Tico son gustos musicales. Ayer, delante de dos cervezas, en la Cueva del Jazz, después de salir del periódico:
-Tico, ¿cuál es tu disco favorito?
-Espera...'Berlin', de Lou Reed. Es el tipo de disco que si te lo pones cuando estás esperando, en una cola, cuando llegas al final y es tu turno y te preguntan qué quieres, tu respondes; "Nada, no quiero nada, ahora ya lo tengo todo".
lunes, diciembre 19, 2005
en este cuento absurdo conozco a una chica que se llama Natalia. ella sonríe mucho. tiene una de esas dentaduras perfectas que no te dejan apartar la mirada. las comisuras de los labios se estiran, las cejas se arquean...y todo pasa en un instante, esa sonrisa y estás perdido. durante esos segundos, si un avión se abalanzara sobre tí, ni siquiera escucharías los reactores. si una rugiente ambulancia te llevara por delante no apreciarías ruido alguno. morirías mirando esos paletales perfectos, esos colmillos dulces.
estoy difuso, me cambio de tema.
Natalia solo ve el lado positivo de la vida. no se cansa de escuchar a los demás y al final se acaba convenciendo de que todo el mundo es bueno, de que en el mundo las desgracias solo ocurren en el telediario, y de que los paisajes siempre son bonitos, de que incluso en el peor de los lunes se puede hacer reir a los demás. Un día Natalia acudió a la bilblioteca. Era una gran lectora, pero siempre apostaba por libros con final feliz. Aquel día, sin embargo, se topó con un libro que cambiaría muchas cosas. Yacía tumbado, alguien lo había tirado al sacar otro de una de las estanterías. El tomo era grueso. El tomo era 'Guerra y Paz'. Se lo llevo para casa. Pero fiel a su filosofía vital, solo leyó la parte de Paz. (eh, ya dije que era un cuento absurdo)
lo fue a devolver a los siete días, satisfecha. Cuando fue a hacerlo, la mirada del bibliotecario le estaba esperando. Él admiraba en secreto a Tólstoi. Pero solo había sido capaz de leer la parte de la Guerra. Le invitó a tomar café. Tras los galanteos típicos, decidieron intercambiar los papeles. Se convencieron el uno al otro de leer la parte contraria. A las dos semanas, ya eran razonablemente felices, como lo son las parejas que nunca leen los libros a medias. Ella aprendió que el dolor es necesario y él aprendió que la luz del sol solo quema por sobrexposición.
Observaciones:
- Este cuento no tiene moraleja.
- He omitido intencionadamente el nombre del personaje masculino.
- Recomiendo con fervor la lectura íntegra de 'Guerra y Paz'
- Feliz Navidad, Sr. Leon.
viernes, diciembre 16, 2005
la propuesta más rocambolesca: http://www.worldjumpday.org/ o cómo alterar el eje de la tierra para atenuar los efectos negativos del cambio climático.
y sí, tengo muchas más cosas que decir, sólo necesito un poco más de tiempo
sábado, diciembre 10, 2005
Padre e hijo
Cuando mataron a John Lennon yo tenía 2 años, así que no tengo ningún recuerdo consciente de aquello. Pero su asesinato es uno de esos recovecos que le quedan a uno en la memoria. Supongo que el escándalo que se montó me alcanzó de algún modo, y que alguno de los aniversarios de su fallecimiento sí que me pilló en una edad más madura y quizá lo leí o lo ví por tv y me llegó bastante. No se puede decir ya nada nuevo, casi, casi todo esta dicho. Pero he encontrado esta foto en la red, una foto que jamás había visto. Y no sé si es representativa de Lennon, probablemente no, con ella no puede hacerse un bosquejo mínimo de su vida, y sin embargo es muy especial. Ahí está, con su hijo Sean, ante la mesa de mezclas. Si hubiera sido el fotógrafo, habría buscado un ángulo detrás de los dos, para que se viera la pecera frente a ellos. Es magnífica, de todos modos. Y ya sabemos que sus hijos malgastaron toda la herencia del ex beatle, y no sólo la económica, pero qué pensaría ese niño ante los gestos de su padre, ante tamaña muestra de amor por una maquina de mezclar ruiditos. Lennon se destripa en esta foto, con esos brazos trémulos que abrazan el aire, inamovibles gafas, corbata negra.
No me gusta que la estúpida de Yoko Ono se esté apropiando de todo el legado de Lennon. Hace unos días fue el aniversario del asesinato y nadie puede esquivarla. Parece que Johnn no existía ante de ella. Él compuso decenas de grandes canciones antes de que ella pisara suelo estadounidense y llegara todo aquello del 'vaguismo' y los gemidos y la Plastic Ono Band. No soy de los que piensan que ella tuvo la culpa de todo, tampoco, de la separación del grupo y todo ese rollo, simplemente iba a ocurrir más pronto que tarde y ella estaba allí en el momento adecuado.
jueves, diciembre 08, 2005
leo 'El gran circo del rock and roll' y 'El camino de la felicidad' de Punset, y 'Cómo cambiar su vida con Proust', y relatos de Cortázar y 'Pantalla Total' de Braudillaire y algo nuevo del viejo Chinsaki, escucho a 'The gift', sobre todo observo y espero a que pase algo
Cualquiera que tenga vida interior ya está viviendo una doble vida
martes, diciembre 06, 2005
esta noche pensaré que fuimos muy felices, pensaré que tu confianza estaba justificada, que pudimos hacerlo mejor, pero que sobre todo lo intentamos. esta noche recordaré un par de frases de las que te guardabas tan bien y las paladearé con celo. pondré después a Punset, porque hoy es el día de Redes, pensaré que es un buen programa para una buena noche. luego, cuando termine, abriré la botella de ron que guardo en la estantería del salón y a lo mejor te brindo una copa, o dos, o tres, o
quizá te escriba, no lo sé, hace tiempo que no te escribo, y más que no te envío nada por correo. puse tanta distancia entre los dos después de que me dijeras que ya no querías quererme que casi olvido tu dirección. seguro que a veces piensas que pienso en tí, sin embargo.
y aciertas
lunes, diciembre 05, 2005
tú has violentado el orden natural de las cosas
con esa forma de hacer
con esa forma de decir lo siento, no es fácil, lo estoy intentando y déjame, tócame
voy a tratar de mirar hacia otro lado
a lo mejor consigo dejar de dejarte
a ver con qué derecho, con qué rencor, con qué azul y azul de nuevo,
recortado y uniforme
a lo mejor a lo mejor a lo peor lo conseguimos por separado
si no, si, tampoco, también, en casa ya nadie me pregunta por tí
y eso que saben que todas mis balas llevan tu nombre
tampoco ha pasado tanto tiempo
lunes, noviembre 28, 2005
Pablo
¿cuánto dura un rinoceronte
después de ser enternecido?
¿no es lo más triste del mundo
un tren abandonado bajo la lluvia?
¿hay dos colmillos más agudos
que las silabas de chacal?
¿qué es lo que paga el otoño
con tanto dinero amarillo?
¿de qué se ríe el arroz
con infinitos dientes blancos?
jueves, noviembre 24, 2005
El regreso de Calamaro. Yo estuve allí (III y final))
....y las luces se encendieron, así que nos quedamos allí, mirándonos unos a otros después de un bis, mirando también al escenario, ya extinto de magia, con la niebla artificial ya perdida en el cielo de madrid, después de haber sido agarrados por la solapa y agitados, sacudidos los corazones y los cuerpitos. recordé un concierto de Eels, en el que el tío salió a cantar media hora después de terminado el concierto, para unos pocos elegidos, para los que no tenáin tanta prisa por emborracharse de ciudad. premio a los perseverantes. pero decidí que no, que esa no era la noche.
a mí alrededor ya no quedaba ninguno de aquellos que media hora antes estaban esperando, ansiosos, el cominzo de todo. tenía la sensación de haberme vacíado y de que no era tan justo terminar así. la gente comenzó a marcharse, primero los que estaban tan lejos, sentados, y poco a poco haciendo hueco a los que habíamos estado cerca del escenario, otros se sentaban en el suelo y se encendían otro petardo, con calma, pero yo pensé que tenía que coger el metro antes de que se terminara pra cenar algo y regresar a Zamora sin que se me hiciera demasiado tarde.
había un grupo de unos 30 tíos sin camisetas ya en una grada, cantando aquello de 'Maradona, estamos esperando que vuelvas', en su mundo argentino, y los que iban dejando el Palacio se iban sumando al canto. los seguratas aparecieron por allí para aligerar un poco la marcha de la gente, pero los 30 se hacían fuertes. al poco eran 50, al poco 70, seguro que llegaron a los 100, con muchos que sí portaban la albiceleste. aquel final fue una reivindicación de Argentina por muchos pibes que viven en Madrid, y eran muy contagiosos. supongo que Maradona une hasta más que cuando le daba al balón. pero yo entonces lo que tenía en mente era romper la autopromesa que me había hecho. no comprarme ninguna camiseta del concierto. Claro, lo hice, no lo pude evitar, aunque tuve que esperar casi 30 minutos en la cola de uno de los puestos del merchandising, rezando para que nadie se llevara el modelo que llevaba tiempo viendo desde la cola de gente. y lo logré, y quedaba la XL, la mía., 18 euros. Azul, con la portada del último disco en el frente, que es la huella de Armstrong sobre la superficie lunar, y por detras la leyenda 'To the moon and back', con la referencia a la cita del primer concierto en Luna Park. Pues eso.
Salí del Palacio. El aire me pareció limpio y claro y puro y hasta acogedor. Me dolían los oídos, un poco. Demasiado cerca, quizá, de las salidas de sonido.
me fui directo a la estación de metro de Goya, donde muchos de los que habían estado en el concierto petaban la entrada. algunos ya tenían un adelanto de la resaca del día siguiente, casi ninguno sonreía. pero me colé por allí y me monté en el primer vagón que llegó. Bajo en Gregorio Marañón. De ahí al VIPS de Miguel Ángel, donde cené y recordé todas las veces que había comido y cenado con Rafa y con la gente de Marca. Desee encontrame con alguno de ellos, con cualquiera, pero ya era demasiado tarde. Me pusieron la cena cuando ya casi cerraban.Había aparcado en José Abascal. Pasé por el Moma, grandes modelos, pequeños cerebros. Luego monté en el coche y conduje y regresé, en silencio, deseando poderme decir algo.
lunes, noviembre 21, 2005
El regreso de Calamaro. Yo estuve allí (II)
Las canciones que eligen los músicos para entretener a la gente antes de saltar al escenario siempre son importantes. Algunos miman la selección casi tanto como el propio concierto. Yo hablaba con la gente de por allí pero seguía atento a esa selección, y la que más veces sonó en esas dos horas fue 'Heart of gold', de Neil Young, tan perfecta como siempre, así que pensé que todo iba a salir muy, muy bien.
Y creo que lo noté primero en el cogote, como un soplo de aliento. me giré de repente y lo vÍ: llenazo. En la pista no cabía ya un alma y no era capaz de encontrar un asiento libre. Llenazo, pensé, y este estadio hace 14.000 personas...faltaban 10 minutos para las diez, cada vez más apretados unos contra otros, pecho con espalda.
entonces sucedió: la música terminó, todas las luces se marcharon, nos quedamos a oscuras, todos a la intemperie, por un instante, y después una luz morada se cernió sobre un teclado, en el centro del escenario, apenas visible por la niebla artificial. No se veía nada, pero el estado de nervios era enorme. Y juro que sucedió, como dicen que ocurrió en el preciso momento en el que los Stones saltaron al ruedo en El Calderón, en una noche perdida en mitad de los años 80, y un rayo cayó, en sincronía sideral, justo al lado de Mick Jagger, que se quedó blanco. De repente, 14.000 personas enmudecieron. No había ningún rayo, claro, pero ese silencio, de décimas de segundo, me dio vértigo. Porque los seis años estaban dispuestos en esas décimas de segundo. Y justo después estaba allí: el 10, Andrés, de riguroso negro, chaleco, esos malos pelos, bastante delgado, por lo demás como siempre, como si no hubieran pasado tantas cosas. El Palacio rugió, como un animal descomunal. Era él.
y empezó todo: abrió con 'El cantante' cuál si no, y siguió con 'El Salmón'. y luego dijo 'hola madrid'. En las dos pantallas gigantes, los primeros planos lo mostraban vibrante, agitando la mano izquierda, que estaba libre de trabajo, al cielo, el ceño levemente fruncido, ojos fijos en el teclado, concentrado. Pero en forma. Yo lo miraba y de verdad me alegraba, después de todo aquello que contaban de la enfermedad y la politoxicomanía en aquel piso de madrid y de la locura y de la negativa de grabar de nuevo y de la desesperación de su discográfica. Y después, el delirio absoluto: 'Te quiero', que nunca me cansaré de cantar y de gritar, ni yo ni nadie que tenga corazón, supongo. después de terminar ésta, con la banda tocando el cielo de Madrid, recitó cuatro estrofas de versos, y se las dedicó a amigos, a Turmix y a su novia.
y fueron cayendo: 'Crímenes perfectos', de dylaniano despecho y literario mérito, y 'Las oportunidades', y 'No se puede vivir del amor', con toda su sorna. Y 'Clonazepán y circo' y 'Estadio Azteca' y 'El vigilante medio argentino', con una gran sección de vientos, y muchas más. Y salió el Niño Josele y se calmaron los ánimos, también los míos, que comulgan mucho más con el lado rockero de AC que con el tangueo y el flamenqueo. Pero recobró el pulso del show, hay estaba 'Alta suciedad'. A mi me daba la impresión de que tenía tanto repertorio para elegir y tan bueno y tan sugerente, que podía hacer lo que quisiera: estaba abocado al éxito, Andresito. Ahí estaba Alta Suciedad y Calamaro se desmelenó, y bailó, con cautela, eso sí, pero bailó, y eso solo puede ser una buena señal, amigo.
durante el concierto llamé dos veces a mi hermana, la primera para 'Te quiero', para que ella también estuviera allí, y la segunda por 'Media Verónica', que siempre identifico con ella. estaba empapado de sudor, de mi sudor y del de los demás. mi hermana me colgó y me llamó ella, para oirla entera, según me dijo. pero yo estaba allí por los dos. Me habría gustado hacer lo mismo con Manolo, del que también me acordé mucho. Y Rebe me mando un sms acertado qué canción estaba sonando en ese momento.
'Flaca', 'Paloma', 'Mi enfermedad', fueron la trilogía de la desesperación y el éxtasis, tres de las mejores que haya escrito y cantado nunca, con o sin Los Rodríguez y demás, antes de 'Sin documentos', que cerró el concierto. Un final pletórico de no ser por la última, que volvió loca a la gente pero que a mi me rayó bastante, de tan quemada que está. y es que es extraño asistir a un concierto tan masivo, de alguien al que has escuchado en tu intimidad y crees que te ha susurrado tantas cosas al oído, en exclusiva, para luego ver que no, que no eras el único, que ese amor es compartido...
domingo, noviembre 20, 2005
El regreso de Calamaro. Yo estuve allí. (I)
Carlos Tarque, el cantante de M-Clan, saluda a una parte del público, que le ha reconocido. Junto a él, Jaime Urrutia, que también recibe su ración de reverencias y gritos, dos Secretos, Redondo, el ex jugador del Madrid, Andy Changó, los Amaral, el cantante de Söber, y decían que Fito Páez y Bunbury y Alaska y Loquillo y el periodista Diego Manrique y varias modelos y muchos otros a los que no conozco. Eso era en la la zona VIP, que quedaba justo a mi derecha. Llegué dos horas antes, para coger buen sitio, y lo que conseguí estaba, más o menos, en la décima fila.
Perdón:
Palacio de los Deportes, Madrid Goya 90, viernes 18 de Noviembre de 2005, 20.00 horas. Quedan dos horas para que Andrés Calamaro, el gran Andrés. Andrelo, El Cantante, reaparezaca ante mis ojos, seis años después de la última vez que lo ví, en Salamanca, defendiendo Honestidad Brutal, su obra con mayúsculas, su principio y su fin, su dylaniano y legítimo derecho a la eternidad. Estoy nervioso, no lo puedo negar. Por allí deambulan parejas de aspecto poppy, greñudos con chupas de cuero y litronas en mano, uniformados, colegialas de casi 30, gafas de pasta y mallas rosas y naranjas hasta las rodillas, zapatillas adidas, pantalones de pana acampanados. El Palacio me parece descomunal, pero es porque las gradas de público están semivacías aún. me lo digo de nuevo, para calmarme : "que quedan dos horas".
Paso esas dos horas charlando, con el olor a porro empapándome ya la ropa, a pesar de que no he fumado nada. Hay unos tíos de Valencia que se han hecho los tres bolos: Barna, Sanse y ahora Madrid. Dos de Zaragoza con camisetas de 'La estación del silencio' me dicen que vieron el último bolo de AC en Madrid, que fue hace diez años, con el Alta Suciedad. Hay un tío de unos 50 con perilla y gorra estilo Che que me dice que la Bersuit, el grupo que acompaña a AC, es ahora mismo la mejor banda de rock and roll de Argentina. El tiempo pasa. Avanzo unas pocas líneas. La pista se va tupiendo de gente, cada vez menos espacio, cada vez cuesta más respirar. El Palacio se va llenando. Pero las luces están aún encendidas.
jueves, noviembre 17, 2005
¿o no?
ayer leí en una guía turística que no es una buena idea ir al cine en Moscú. Allí proyectan las películas en versión original, pero no las subtitulan, sino que una voz en off, en ruso, va traduciendo todas las voces
hay un libro que se llama "Días de amor y guerra", de Eduardo Galeano
otro que es "Tres tristes tigre", de Guillermo Cabrera Infante
otro es uno escrito por Miriam Reyes
hay libros que te esperan durante mucho tiempo. Están acurrucados al final del tiempo que has de recorrer y un día deciden ir a por tí, se cruzan en tu camino, zas! da igual lo que tu quieras o dejes de querer. puedes acudir durante dias enteros a la biblioteca y 'sacar' muchos libros que no te vuelven loco, que solo están bien, hasta que un día vas a casa de un amigo y, de los miles que tiene en la estantería, hay uno un poco más fuera que el resto. lo sacas del todo y te lo lees de un tirón y después varias veces a lo largo de tu vida y ya está , de un tirón, ese es uno de los libros que te cosen el alma a palabras. o alguien te pasa un libro y tu te lo lees por eso, si no habría sido imposible encontrarlo. a mi me ha pasado muchas veces. con las personas sucede algo similar.
Los agujeros en el corazón siempre te los hace quien menos te lo esperas y con los amigos es parecido. no van a ser nunca esas personas sobre las que tienes dudas, las que no sabes si te gusta, ni tampoco aquel que te cae bien desde el principio, no. cuando te quieras preguntar cómo ocurrió, ya será tarde. si eres el único que no oyes la sirena de la ambulancia, es porque la ambulancia es para tí. ¿o no?
martes, noviembre 15, 2005
quedemos, hagámoslo
podemos tomar café, siempre me pareció que tenías buena conversación, será agradable hacerlo, además sabes escuchar, lo que es más valioso aún. luego, si quieres, podemos ir al cine, yo invito. a lo mejor hasta cuando salgamos del cine ya es de noche, y nos podremos tomar una copa en algún lugar cálido y agradable y sencillo y con la música no demasiado alta
solo dime a qué hora
domingo, noviembre 13, 2005
atélogo
"y no me he acordado de tí hasta que he llegado a casa
y ya no he podido dormir como siempre me pasa..."
Un día perfecto
ya sé que estás tratando de esconderte de mí y que vas a tratar de ser fuerte. pero no quiero verlo de nuevo: a tu ex chico borracho como un poeta que acaba de cobrar, a tus amigas insultándome porque creen que no soy bueno contigo. lo que deberías hacer es acordarte de olvidarte de que las cosas van a ser simples. en esta ciudad todos nos conocemos y no va a ser fácil. aunque no lo quiera un día me toparé con alguien que me hablará de tí, y primero lo hará con tacto y después a tumba abierta. y entonces lo haré. tiraré este paraguas al suelo, miraré al cielo, negro como un sueño de muerte, a la noche, que es un río que fluye, a la gente, que cree saber a dónde va. entonces las lágrimas se unirán a la lluvia y levantaré la mano para escapar, agitaré esa mano pidiéndo un taxi que me lleve a casa, y el taxi aparecerá, y ese taxi no será un taxi, será una ambulancia silenciosa y blanca, y dejarás de saber de mí, al menos por un tiempo dejarás de saber de mi, y yo con suerte lo habré olvidado todo, y será tarde, tan tarde que dolerá aquí, en el pecho, como si todo fuera simple, dolerá como si todo fuera simple
miércoles, noviembre 09, 2005
hoy, miércoles 9 de noviembre de 2005,
en Zamora, en el periódico
tengo sueño, sólo eso
y no importan los titulares ni los gritos
ni las llamadas o el claxon que llama y llama y llama
y advierte y
solo tengo sueño, un sueño torpe y borrado y
preciso y alarmante,
a las dos de la tarde,
cuando apenas me quedan unas horas para cumplir años de nuevo
cuando me aproximo al estúpido filo del cielo,
que me roza los labios,
ahogado y salvado y de nuevo ahogado en el perfume último
o lo que signifiquen las flores rotas y el asfalto inopinado
tengo sueño, solo eso y
en Estocolmo nadie sabe que existes
en Cophenage nadie se acuerda de tí
y yo tampoco he estado nunca en Berlin, a pesar de Wenders
solo tengo un sueño loco y solitario y vacío y roto y viejo,
un sueño en el que ya no estás tú
lunes, noviembre 07, 2005
estamos rodeados de imprecisión, de dolorosa inflación palabraria, toma palabro. quiero decir que encendemos la televisión y escuchamos eso de una nueva generación de diésel y decimos só y compramos y escuchamos eso de si quieres cambias de vida y de verdad pensamos que si nos toca el combo vamos a olvidarnos de nuestra vida actual y a ser felices de una vez, no como ahora y es cómico
y luego nos quedan las palabras pequeñas y distantes y sobre todo gastadas y tratamos de decir qué nos hace felices y es absurdo, porque hemos gastado todo el sentido de cada palabra para vender coches y lavadoras y casas y muebles y maquinillas de afeitar y mp3's y demás obscenidades
manifa ya
domingo, noviembre 06, 2005
sábado, noviembre 05, 2005
Astrid me dijo ayer que soy una de esas personas que deberían venir con manual y yo le respondí que ella parecía una de esas otra que necesita manuales, así que supongo que estamos en tablas
ocurren tantas cosas y últimamente tan rápido que apenas me da tiempo de parpadear entreactos. el sábado acudí a una gran fiesta con más de 100 personas en una casa en ruinas. jugué un partido de baloncesto que ganamos. viajé a San Sebastián. Estuve en Valladolid, celebrando los 56 años de casados de mis abuelos. celebré por adelantado y sin previo aviso el cumpleaños y a la vez el de mi madre. recibí de irene el regalo de un libro que ya había leido, ví a mis primos, viajé a Santander y mañana estaré en Palencia. también fui a ver 'Princesas' y 'El jardinero fiel'
jueves, noviembre 03, 2005
posos y osos
las cosas cambian a una velocidad espantosa, pero algunas se quedan en el fondo como posos inamovibles, para siempre
una de esas cosas son los tres primeros discos de Los Planetas
o la sonrisa de Laura, que no es el nombre de un grupo de música sino una constatación de la alegría
o la mala uva de mi compa de curro que tiene el pelo rojo
o el mal perder de mateo
o los silbidos y apariciones y sucesivos silbidos con priss
o el tiempo lento de los domingos por la tarde
o la ternura de roma
o la áspera salida del cine cuando has visto una mala película
o noviembre, sin tapujos
o Héroes o Farheneit 451 o Un mundo feliz
o ciertos episodios nocturnos de extrañamiento
o muchos otros, por supuesto, que ahora olvido
esos posos te refugian y te esperan. se te suben por la garganta cómodos e incorruptos. pero siempre puedes contar con ellos
martes, noviembre 01, 2005
justleavemealone
yo por ejemplo sé que el odio es un cuchillo que no tiene mango
y tu de eso no sabes nada
y yo sé que el rencor duele siempre menos que el olvido
y tu de eso tampoco sabes nada
yo sé que el odio es ancho y corto y sin embargo la melancolía es estrecha y larga
y tu de eso tampoco sabes nada
así que quédate con tu coldplay y con tu déjame ese libro y con tus entrenamientos y con tu acento y con tu autosuficiencia y sobre todo quédate con tus diagnósticos sobre quién soy
y sobre lo que pienso
o dejo de pensar
porque
no
tienes
ni
la
más
remota
idea
jueves, octubre 27, 2005
haceuncafe
si puedo elegir, prefiero las cafeterías de paso.
las cafeterías emplazadas en estaciones de tren, aeropuertos, gasolineras, cines, autopistas, estaciones de autobús, funiculares, tiendas de deportes.
allí todo el mundo viene de algún sitio para marcharse hacía otro. la comparación con una cafetería normal es clara, en éstas últimas vas a tomar café, en las otras, en las de paso, estás tomando café porque no tienes más remedio, tu tren está a punto de partir, va a a comenzar la película. cafeterías pobladas de solitarios con prisa. esos cafés saben a filo de horas que terminan, esos cafés son fugaces, o bien son cafés de espera, de impaciente espera, esa señora con bolso deja la ciudad en la que trabaja en una casa y se va al pueblo y se le dibuja ya casi la sonrisa en la boca, ese tipo trajeado tiene cara de inminente reunión de objetivos, estos dos chicos hablan sobre cómo se verá la ciudad desde tan arriba, tan precarios. En una de estas cafeterías la vida es más rápida y por ello más lenta. en ellas siempre ocurren cosas.
El delirio son las cafeterías móviles, las cafeterías incorporadas en el propio tren. estás allí, le pides una coca-cola al camarero y él te da una versión pequeña de la lata grande y tu la abres mirándola con tiento y miras po la ventana y ahí está el mundo. y luego pides un sandwich de algo y el tpo lo prepara allí delante de tí. en los aviones no es lo mismo porque aunque miras por la ventanilla no ves nada. pero tomar algo en esas cafeterías de los trenes es distinto.
sábado, octubre 22, 2005
sombras nada más
play enter
los ladridos de los perros no es lo que me impide caminar, dice Fran, este chico que dice que se llama Fran y que se empeña en ser mi amigo. tendrás que aprender a elegir a quien quieres querer, el miedo a tener miedo es el miedo más fuerte de todos, no puedes mover una montaña solo a base de fe, pero si algunas otras cosas más pequeñas, dice mientras yo pienso que el tío ha memorizado todas esas frases del Berlin de Lou Reed o cualquier otra cosa mejor y peor al mismo tiempo. el caso es que no sé cómo, pero el tal Fran dice esas frases que yo me tomaba en serio cuando tenía 18 y creía que tenía 30, dice por ejemplo, al rato, no esperes recuperar el tiempo perdido cuando tengas más de 30, entonces el tiempo te pasará por encima como una apisonadora, hombre, pero esto último ya no lo he querido oir y estoy hablando, esta vez sé que soy yo, con una chica de piernas largas y fugaces y pelo rubio y lacio y manos que se agitan en el aire como un animal y una especie de diadema en el pelo que de alguna manera y sin saber porqué me recuerda a el logotipo aquel del Fido Dido. cuando sonríe le brillan los ojos y se le deibujan unas estupendas arrugas como de plastilina bajo bajo los párpados. Así que cuando es su turno, habla y dice cosas como yo estudio psicología y creo que los periodistas son la peor escoria sobre la tierra. se supone que después de decir eso va a sonreir y yo espero esas arrugillas como quien espera que llueva, pero no lo hace, no sonríe. cuando oigo la palabra escoria me pongo en guardia pero aquello del Fido Dido aún no se me ha ido de la cabeza, mientras pienso que antes las chicas que me gustaban no tenían arruguitas, pero le doy la razón, sí, la escoria, claro, y lo peor es el instrusismo, digo también, sin venir a cuento, mientras pienso Fifo-Dido-Fido-Dido como cuando Homer aparece pensando en Los Simpsons. después de después escucho una voz que proclama hay chicas de tocan y curan y chicas que besan y matan y yo pienso estás tú para elegir, Fran, chico, estás tú para elegir...
martes, octubre 18, 2005
me dio una súbita pereza por escribir en el blog, no sé a cuento de qué, cuando nunca me ha ocurrido, y no ha sido porque no hayan sucedido cosas (dentro, fuera, dentro de nuevo)
Romita me llamó por teléfono y tuvimos una larga conversación y me puse muy contento por oirla y ver que ha recuperado el timbre de voz que otorga la felicidad. he recuperado con esa conversación algo que había perdido
me he afeitado la cabeza, ahora luzco un inexplicable look cuartelero-militar. no sé por qué lo he hecho, pero el lunes me desperté con ganas de hacer algo inerperado...y al rato estaba en la peluquería
confirmado; en diciembre, bautizo de me ahijado Marcos en Astorga, con degustación de cocido maragato posterior
he hablado con Alberto. Mari Paz saldrá de cuentas en febrero. algunos de mis amigos se han hecho muy mayores en muy poco tiempo
he hablado con Balta de amor!!! bueno, ha hablado sobre todo él, quién lo iba a decir
Mie ha vuelto a dar señales de vida, cuando ya la daba por totalmente perdida en su mundo danés y en sus cosas tan importantes y ajenas a mí
miércoles, octubre 12, 2005
noestamoslistos
estamos en el periódico y Ana dice
-¿has visto la luz del día?
me asomo a la ventana. parece que va a llover y parece que se va a hacer de noche y no, ni una cosa ni la otra, el aire huele a la lluvia que ha descargado hace un rato y los tejados de las casas que hay detrás de la redacción adquieren un rojo horrible y el cielo es azul-negro-difuso. salgo a la calle. no hay nadie. silencio -es día festivo- ni un pájaro, nada.
- es como el fin del mundo, dice Ana
-¿es ahora cuando empieza el pillaje?, digo yo
- qué tonto eres, dice Ana
estamos ahí, los dos, en mitad de la calle, mirando al cielo, sin mediar más palabras, compartiendo ese momento, intranquilos y mudos, sacudidos, temblorosos -hace frío-. nos miramos. no, no puede ser. nos volvemos a mirar.
-áun tengo que hacer un par de llamadas, digo yo
-sí, sí, vamos a trabajar un poquito, dice Ana
volvemos al periódico
tenfe
supongo que el momento más triste de la música de los últimos 50 años es aquél en el que Lennon canta
"ya no creo en los Beatles,
ahora sólo creo en mí"
desde entonces todo ha ido en caída libre
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