miércoles, febrero 07, 2007
"Ah, recuérdame, yo acostumbraba a vivir para la música,
recuérdame, yo te metía la compra en casa.
Es el día del padre y todo el mundo está herido.
primero tomamos Manhattan,
luego tomamos Berlín."
¿Es I´m your man el mejor disco de Leonard Cohen? Pues no, casi con seguridad no lo es. Pero es un album demasiado especial como para pasarlo por alto. Y tiene ese, ya sabes, ese...eso. Oficio. Actitud. Pose. Grabado en 1988, cuando Cohen lucía la respetable edad de 54 años, y 21 después de su debut, Songs of Leonard Cohen, el caballero andante tiene poca reinvención posible. A esas alturas no hay saltos mortales y él lo asume, pero aún guarda algunos trucos en los bolsillos de la americana con los que amarrar de nuevo unas caderas. Todo por la causa, porque el de Montreal no inventó el juego de la seducción, pero que lo perfeccionó. Es el que te quitaba las novias, dice siempre alguien mayor que tú. Cohen está de vuelta y en la portada exhibe un platano a modo de florero, se merienda su ofrenda, mano en el bolsillo, gafas de sol, sin mover una ceja. I´m your man suena a crepúsculo y a vejez, a nostalgia y a vuelta de tuerca, pero también a unas cuantas e irónicas verdades. Coño, suena a cartas de amor guardadas en una caja de galletas, a estaciones de tren, a promesas a destiempo y a cómo debe ser la madurez, qué se yo.
Como decía Hitchcock, las películas deben empezar en la cumbre y a partir de entonces, ir sólo hacia arriba. Él abre fuego con First we take Manhattan, y después ahí están Everybody knows y Take this Waltz y la propia I´m your man.
El caso es que si ella te deja, o si la dejas tú a ella, o si ella te dice que no, o si ella nunca te dijo que sí, o sí ella nunca te dirá que sí, o si ella te deja de decir que si, o si ocure todo lo contrario, pero lo que está claro es que es de noche, y tienes frío, y estás solo, al menos tienes este disco. Eso es mucho.
sábado, febrero 03, 2007
es la multitud de tí, la fuga de tus horas, tus mil imágenes en vuelo como un bando de pájaros negros y salvajes lo que no sólo se resiste a abandonar, sino que preside la noche aunque sea la del viernes y vayamos a cenar a un brasileño en el que nos pasamos con la caipirinha, porque antes de eso ya estás en la charla de ciclismo, por la mañana, antes de eso ya estás en la comida en el hotel, antes en el partido de baloncesto y este es uno de los días buenos, deberías verme en los otros. y digo viernes y digo estamos tomando algo, mi amigo y yo, y él dice sabes qué, lo de Yoko Ono, se sigue riendo de todo el mundo, ahora ese título de su disco, qué hija de... y luego qué pasa, a ver, me lo vas a decir o no, yo sé que pasa algo porque cuando desapareces siempre es por una tía y entonces le hablo de tí, o de lo que yo siento por tí, pero no se parece del todo, en todo caso es un cuchillo sin filo, es un dibujo en el aire que te hace escasa justicia, que te recrea a girones pero es algo y lo que importa en ese momento es que él no me va a juzgar, él me escucha y yo le escucho y luego pienso que eres mi escondite favorito pero él con la de tías que hay en Salamanca y yo ya ves pero los dos nos equivocamos, demasiadas cervezas no, las justas, luego se mezclan Lorena, Sergio y Omar, que están en los bares, con los que intercambio unas risas de esas cómplices y no necesitamos hablar, después tú otra vez que no apareces ya cerca de las cuatro o las cinco, cuando cerramos el primer bar pero nadie nos va a condecorar por echar de menos a nadie y luego ya es tarde, ya somos un pastel de cumpleaños invitado a un huracán, como en la canción, luego en el coche, ya a solas, casi de día, después de que el cielo se ponga de ese azul, busco, Leonard Cohen: "First we take Manhattan", y sigues sin aparecer, pero duele un poco menos
viernes, enero 26, 2007
y me cansé de mendigar tu cuerpo
de amasarlo en mi cabeza como un sueño
mal soñado, que no se extingue
me harté de recrearlo, de dibujarlo en el aire
con fidelidad tramposa,
de cercarlo, de negarlo, de esquivarlo,
me ejercité en la práctica de olvidarlo,
primero a pequeños sorbos, con tiento
y después ya sin reservas luego
lo acometí con palos, hoces, guadañas,
y espesas gotas de funambulismo
y, entonces,
lo logré
después, poco después, te volví a ver
miércoles, enero 24, 2007
Ayer murió Ryszard Kapuscinski, a los 74. Para los periodistas era el ideal al que aspirar. Cronista, ensayista, escritor y reportero de guerra,"Los cínicos no sirven para este oficio" es el título del primer libro que leí de él. Escribió otros 18, además de cientos de artículos. Decía que "el periodista no puede permitirse ser cínico. Sí escéptico, pero no cínico", y "para escribir sobre alguien, al menos hay que haber vivido durante un espacio de tiempo junto a él" y "el buen periodista siempre tendrá que ser antes buena persona". Luis, uno de los fotógrafos de mi anterior peródico, fue el que me pasó algunos libros de él. Recuerdo que "Ébano" y "La guerra del fútbol" me dijeron muchas cosas. Agotó todos los premios con una vida forjada en las trincheras de la máquina de escribir, en África, Latinoamérica y Europa. Y siguió aporreando las teclas hasta prácticamente su muerte. Se ha ido uno de los grandes de la profesión, algo más que un icono. Descanse en paz.martes, enero 23, 2007
sábado, enero 20, 2007
tenemos hambre
vamos a cenar algo, son las
4 de la mañana
y entramos en un local en el que ponen bocadillos
después de cenarlos, vas al servicio
y en ese momento entran un tíos, unos barrenderos
con abrigos uniformados, ocho, diez
hay un grupo de chicas en una mesa del fondo, adolescentes
y uno de ellos, uno grande y viejo que se sienta al final de la barra
les dice una obscenidad, amparándose en ese
estúpido y ficticio anonimato del grupo
lo único que hacen es meter ruido y molestar
se creen los jodidos amos del bar
tú sales del servicio y el tipo de antes
te mira el culo, tu precioso culo y
le da un codazo al tipo de al lado y
todos se callan, y
su silencio unánime resulta violento
mientras, tú vienes hacia mí, mirándome
yo miro al tipo, fijamente, casi deseando que
diga algo para tener una excusa por la que
romperle la cara
todo eso porque te está mirando
de esa forma, ya sabes
luego el tío se va dando cuenta de que vienes hacia
mi mesa y que no vas con las otras chicas
entonces mira tu destino y me encuentra a mí
con los dientes apretados, con los músuculos tensos
con ganas de estamparle la cabeza contra el mostrador
pero el tipo me mira,
y sólo baja la cabeza
y él y yo sabemos a la vez
que sólo es un cobarde
más
martes, enero 16, 2007
bien, aquí está el posible once futbolisticoliterario, con el objetivo ineludible de un ascenso que ya, vamos a reconocerlo, es una urgencia histórica
El conjunto, dirigido por el volcánico, intempestivo y airado Henry Miller, férreo defensor del esquema 4-4-2-1, y secundado por G. García Márquez como segundo de a bordo en el banquillo, formaría en esta Liga prosaica y excluyente, con Philip K Dick bajo palos. El autor con más reflejos, entregado al noble arte de la ciencia ficción, aplicaría su reconocido olfato para adivinar el futuro a todo lanzamiento rival, todo con el objetivo de mantener a cero el marco. La línea de defensa formaría con el sobrio Raymond Carver en el centro de la zaga, escoltado por Haruki Murakami. Contemporáneos, la veteranía del americano se ajustaría en combinación con la destreza del japonés, que a pesar de su juventud ya atesora una valiosa experiencia. En el lateral derecho, Ana Ajmatova, reputadísima veterana, incansable y fiel defensora del interés común. En el izquierdo, Michael Ende, con una indisimulada querencia a correr por el carril en pos de cualquier balón colgado que pueda embocar a puerta. El centro del campo, con total certeza el punto fuerte del equipo, ofrecería un doble pivote de aroma tanguero. Julio Cortázar y Jorge Luis Borges serían los encargados de hacer bailar al equipo desde la medular, de moverlo, derecha, izquierda, con una mezcla de sabiduría y desproporcionada inventiva. El extremo derecho quedaría reservado para Breat Easton Ellis, rapidísimo interior y paradigama del jugador mediático al que adora la hinchada. El que más camisetas vende. El carril izquierdo tendría nombre propio: Eduardo Galeano, el mayor innovador del regate literario que ha surgido al otro lado del mundo, el rey de la gambeta, ríanse de Garrincha. Como enganche, Chuck Phalaniuk, un búfalo. Potente, musculoso, una apisonadora físicamente hablando, el enganche perfecto y la fuerza necesaria para hacer progresar el cuero con el cuerpo mientras lo protege de las hordas enemigas. En la punta de lanza, enviado a una guerra de trinchera, sin víveres ni comunicación posible con el campamento base, el pichichi del equipo, la referencia ofensiva, Ray Loriga. De sus travesuras en el corazón del área dependen las opciones reales del conjunto.
En el banquillo: Ray Bradbury como portero suplente y especialista en el juego aereo. Manuel Vázquez Montalbán, centrocampista de brega y especialista en encontrar el esférico en la medular cuando ya nadie lo encuentra. Malcom Lowry, interior, un jugador en exceso irregular, pero siempre aclamado por la grada. Carson McMullers, central de conocida eficacia, y por último el capitán, el capitán Alatriste, digo el capitán Arturo Pérez Reverte, que puede jugar tanto de mediapunta como de último ariete y que, aún jugando poco, es el más directo responsable de la moral del equipo.
Fuera de la convocatoria: Charles Bukowski, siempre en la picota por su conocida afición a las noches de alcohol, peleas y farra a pesar de la rudeza que muestra en los entrenamientos,Vladimir Navokov, que tiene una oferta para marcharse la próxima temporada a un equipo que juega Champions y por tanto la cabeza en otro sitio, Franz Kafka, a lomos de una depresión que le tiene fuera de la dinámica del grupo y replanteándose su carrera deportiva y la retirada, Roberto Bolaño, eterno aspirante a reemplazar a Borges en el juego y en corazón de los aficionados y quizá su relevo natural, con ese estigma siempre encima, y Paul Auster, un jugador joven y quizá sobrevalorado.
lunes, enero 15, 2007
domingo, enero 14, 2007
y yo seré tañido y tú arrebato,
y habrá en el cielo una ambiciosa expectativa
de explosiones y gritos, de gemidos, carcajadas, truenos
y lo que sea él importará muy poco
tu dirás surco y yo copiosa lluvia
serás vulnerable al alba, pero será un secreto;
a cambio el día se aprenderá nuestros nombres y nunca
haré planes para mañana
alguien pasará lista en el cielo y no estaremos
alguien llamará y en silencio, acurrucados, nos haremos los dormidos,
al otro lado de la puerta
pediremos más flores y
en resumen,
haremos y desharemos el amor sin tiento,
como animales que vislumbran una muerte segura al amanecer,
felices y exahustos
sábado, enero 13, 2007
Películas sobre boxeo, buenas, malas, actuales, antiguas, míticas, olvidables. Algunas, de las muchas rodadas, que he visto: 'Toro Salvaje', 'Alí', 'Million Dollar Baby', 'Más dura será la caída', 'Campeón', 'The Boxer', 'Fat City', 'Cinderella Man', 'Rocco y sus hemanos' (tangencialmente), 'The ring', 'Jugando a Tope', 'Contra las Cuerdas', 'Huracán Carter', 'Cuando eramos reyes' (documental), 'Marcado por el odio'...y las seis 'Rockys', claro.
Esto va de que ayer fui al estreno de 'Rocky Balboa', el regreso y despedida al personaje. Uno de esos estrenos en los que la gente aplaude cuando empieza la película. Fui escoltado por Mateo, que se había repasaso en dvd las cinco cintas previas y se sabía todos los detalles de la grabación, presupuesto, giros de guión, referencias...y también por Carlos, que no iba de nuevas, pero casi. ¿Qué todas las pelis de la saga son sensibleras y facilonas?¿Qué son hasta previsibles y que Silvester Stallone es menos expresivo que muro de cemento armado? Pues si, todo cierto. Pero también que 'Rocky Balboa' funciona. Porque entretiene, que es una muy digna causa, y hasta emociona. Es sonar 'Gonna Fly Now' o, sobre todo, 'The eye of the tiger', y comenzar la fiesta.
En Rocky Balboa vuelve a haber épica, una historia de superación, implicación, honestidad, loas al esfuerzo y la superación personal...y esta vez hasta un final redondito. ¡Ah! y mucho boxeo, claro. Ganchos, crouches, upper cuts, unas cuantas e inverosímiles conexiones de golpes y todos esos planos junto a las tres cuerdas que casi salpican de sudor y sangre la pantalla. El cine danés puede esperar por hoy. De momento me apunto Philadelphia entre los destinos turísticos seguros para algún día, subir corriendo las escaleras que van a dar al Independence Hall canturreando aquello del "nanana-nanana....nanana-nanana...."
miércoles, enero 10, 2007
en el sueño de anoche estaba tocando en un grupo, en el escenario, y alguien entre el público le gritaba al cantante:
-te quiero,
y él respondía: -¿de verdad?
después de los bises, después de todo, en el camerino, alguien me decía que te acababas de marchar, así que me subía al coche y pisaba el acelerador hasta que llegaba a una ciudad en la que alguien me decía que te habías pasado por allí hace tiempo, que ya era tarde. así pasaba varias veces, pero yo no perdía nunca la esperanza de encontrarte. sabía que te gustaba correr, pero siempre pensaba que tendrías que parar para echar gasolina, o que alguien te haría señas desde la calle y te pararías a saludar y que veía el culo de tu coche asomarse en el horizonte. en el sueño, el mundo se hacía muy pequeño, pequeño como un suspiro, y después de un rato volvía al lugar donde había empezado, al principio del todo, como en una estúpida cinta de Moebius. entonces me encontraba con la primera persona que me dijo que te habías marchado, que me decía:
-es guapa como una mentira
-...
-espero que sepas lo que haces
y se reía. una sonrisa estruendosa. luego me olvidaba del coche y echaba a correr, corría mucho, mucho más de lo que nunca he corrido en la vida real, tres o cuatro veces más. ya no tenía esperanza de encontrarte porque las personas no corren más que los coches y a mí nunca me gustó correr porque sí. cuando llevaba un buen rato en ello, días en el sueño, meses, el aire me quemaba los pulmones y apenas podía respirar y de repente tenía que pararme, así que lo hacía, me paraba, en mitad de ningún sitio, entre dos ciudades, y me daba cuenta de que llevaba todo ese tiempo sin comer, y sin dormir, y sin hacer otra cosa que correr. estaba muy delgado, tenía una barba que casi me tocaba la punta de los pies. grandes ojeras, la piel quemada por el sol. entonces me daba cuenta de que había olvidado tu cara. después se hacía de noche, muy deprisa, y hacía frío, y estaba solo y tenía ganas de volver a casa y pensaba que en la misma guerra no todos mueren al mismo tiempo
martes, enero 09, 2007
domingo, enero 07, 2007
los peores augurios se disuelven en una cerveza a tiempo en un bar que, paradojas de la vida o quizá no, se llama igual que aquél otro, aquél en el que, ya sabes, los peores augurios son como destinos turísticos en los que todo es de mentira al llegar, al bajarte del avión, y puede que no esté dando con una metáfora digna, pero esto es lo que hay, ahora que compulsivamente los smiths y si aún sigues en el periódico, ahora que el trabajo y al final ella que me manda un mensaje al teléfono móvil que, leído en voz alta, es un crucigrama, pero que, en voz baja, es un susurro que te recorre la espalda de arriba a abajo como un escalofrío y el miedo que es el árbol más fuerte de todos, pero decía que los peores augurios se disuelven porque lo habías detectado el primer día, pero ahora lo tienes delante, aquel primer día que en realidad fue el segundo, en un bar en el que todo el mundo mira la televisión en silencio porque ha habido un atentado en la T4 y tú no puedes mirar a otro lado y lo observas al mismo tiempo que el tema de conversación se vuelve ambiguo y perfecto, hay algo turbio en esos ojos mínimos y enormes, esos ojos como espejos, esos ojos negrísimos. después del sueño, ese lugar sin nombres, otra vez recordar el momento en el que ella se deja y tú, en el que ella se deja y nosotros, esa fugaz travesía por los 20 centímetros que nos separan dentro del coche y besarte y la niebla de vuelta a casa y luego es hoy, luego es hoy en la ciudad, llena de gente, ríos de gente que no te conoce, que te desconoce debajo del reloj a las nueve en punto, en la Plaza de España después de la cabalgata, antes de irse a sus casas, gente que se lo pierde, de gente que no sabe cómo se llama, cómo te llamas, de qué color ni cuánto, a qué hora ni por qué
miércoles, enero 03, 2007
domingo, diciembre 31, 2006
no me apunto a los balances de fin de año, a los repasos mes por mes de lo mejor y lo peor. sobre todo porque siempre he pensado que el año, cuando de verdad empieza, es en septiembre. con el curso, las temporadas deportivas, las previsiones laborales y el regreso de las vacaciones, más o menos cortas, y todas esas colecciones que anegan los quioscos. este 2006 he hecho una excepción.de repente he hecho un rápido recuento y me doy cuenta de que han sido 365 días más que aceptables. hubo de todo, claro, pero cambié la precariedad laboral por la seguridad en un trabajo que disfruto, cambié de ciudad de residencia y también lo hice para bien, hasta cambié un renqueante coche de segunda por un flamante compacto alemán. lejos de lo material, que es lo que importa, conocí a un buen puñado de gente que merece la pena. buenos profesionales en algunos casos, buenas personas en otros. mis amigos siguieron estando allí, con algunos incluso afiancé el trato y acorté la leve distancia. viajé a Londres y a Wüzburg en dos escapadas, por separado, de una semana cada una. acudí a un par de conciertos de los buenos. di con algunos de esos libros que ya sabes, de esos. mi familia sigue tan bien de salud como siempre, y en esto incluyo a mis cuatro abuelos. sólo estuvo el susto de noviembre, el hospital, pero confío en quitármelo de en medio en el mismo enero de este 2007 que llega. hasta este blog alcanzó los dos años en verano, camino de empezar a ir a la guardería. sí, feliz año, ahora se puede decir, feliz año 2006 a todos los que os pasais o os pasásteis por aquí, alguna vez o a menudo, dejárais comentarios o no. feliz 2006 y un ojalá para el 2007
sábado, diciembre 30, 2006
Cervantes es la librería más grande de Salamanca. Ni la más selecta ni la más especializada, pero sí la más grande. Si buscas un libro y no está allí, en uno de sus dos enormes edificios, en el de planta plana y fondo o en el de seis (!) pisos, olvídalo. Es muy difícil que lo encuentres. Puedes pasarte por Víctor Jara o por Plaza o por Hydria, pero será muy complicado, necesitarás más que suerte. Esta mañana he ido directo a Cervantes. En estas fechas está impracticable. Colas para preguntar si tienen aquí la catedral del mar o si tenéis el nuevo del de el código da vinci. Colas en las que hay gente que buscan las tapas duras, que lleva los títulos apuntados en un papelito, como si fueran un secreto. Son esa gente que sólo compra libros en Navidad, cuando lo dice El Corte Inglés. Los que no buscan literatura, sino un regalo. Allí, después de esperar un buen rato, al preguntar por dos libros, Héroes y Superviviente, he escuchado las dos palabras más horribles que se pueden escuchar en una librería. Las más crueles, las más atroces:
-"Está descatalogado".
Desolador.
Eso significa que debes guardar muy bien los ejemplares que tienes en casa, pero que ya nunca podrás comprárlos ni regalarlos, y que si le pegas la paliza a un amigo para que se los compre, nunca los encontrará. Me gusta regalar libros. A veces lo hago involuntariamente. Eso ocurre cuando le pasas uno a un amigo y es la última vez que lo ves. Tú no lo sabes, pero se lo has regalado. No, ahora en serio, me gusta, pero dos conocidos se han quedado sin leerlos. Se los podría dejar, pero no es lo mismo. Lo bueno, y lo malo a la vez, es que no saben lo que se pierden.
Bueno, he buscado fortuna en Víctor Jara pero las dos palabras malditas se han repetido. A cambio, después de hurgar un buen rato, he dado cin una edición de lo más rara de La vuelta al día en 80 mundos, de Cortázar. Dos volúmenes estrechos, uno de tapas blancas, otro de tapas negras. Los perros románticos, de Bolaño, me ha sonreído desde el estante dedicado a la editorial Acantilado.
domingo, diciembre 24, 2006
mucho antes de que las lágrimas se te asomen a los ojos, mucho antes de salir del bar, mucho antes de eso y bastante antes de la punzada en el pecho, el corazón ya se te ha hecho trizas
el orden del desarrollo de los acontecimientos se empeña en llevarle la contraria a lo esperable
te ocurre como a esos motoristas que hasta que no paran en una gasolinera para repostar no caen en la cuenta de que el quitamiedos les ha segado un pie a la altura del tobillo. al principio no sientes nada. pero ha ocurrido. y luego duele tanto que apenas puedes soportarlo
por si no lo sabes, estoy hablando de que ella está delante de tí, de que ella es la mujer a la que más has querido en tu vida, de que es ella la que con tres palabras te rompe el corazón y te abre el pecho ella, y tu, y en mitad de los dos un café, una caña, la noche entera que es un mundo que fluye, un mundo deteriorado, roto, dentro de todos los mundos posibles con finales distintos en los que ella es más valiente y te dice si, te dice sí
las palabras que utilizamos para hacernos daño los unos a los otros son las mismas que usamos a diario para las tareas más rutinarias. nada pasa como en las canciones ni en las películas ni en la vida, nada pasa como en la vida real porque la vida real no existe. ya deberías saberlo, quien más te quiere te hará llorar, todo eso
simplemente, lloras, o crees que lloras, o lloras de verdad. y te deseas feliz triste navidad y te empeñas en querer olvidarla y no puedes, y sabes que acabaras mordisqueando el recuerdo de vuestra historia de amor pasada, otra vez solo, otra vez muerto de amor y de frío.
sábado, diciembre 16, 2006
estoy junto a la máquina de café que hay en el periódico, charlando con Jesús, el corrector, Jesús que me dice que tiene la rodilla echa polvo, que se ha operado pero que el líquido sinobial, que estas cosas de las articulaciones nunca se arreglan del todo, que esto y que lo otro y pasa Pedro Ladoire, uno de los 'foteros', que se va camino de la calle y le digo ey, que vaya bien, y me dice espera, no te muevas, espera, si no te importa, y desenfunda su teléfono móvil y me dice quieto, dispara, me tira la foto de arriba y me explica que va a publicar un libro de fotos hechas con teléfono móvil, Pedro que es ciertamente rácano cuando tiene que trabajar, pero al que se le iluminan los ojos de ilusión con estas cosas. después me enseña la foto en el ordenador, ya descargada, y me dice, eh, me gusta, esta bien y yo le digo que sí, que claro, que a mí también, pásamela, tengo un blog y esto y lo otromiércoles, diciembre 13, 2006
Me ocurrió como con los GAL. que me pilló demasiado joven, demasiado pequeño aquél escándalo de crímen de estado, muertes por encargo, incendiarias portadas de periódicos, tramas de silencio, sobornos, secuestros, chantajes, terrorismo, condenas y cárcel. Que fue hace 20 años y hoy lo leo en los libros y en la prensa y en el cine y simplemente alucino. Y me gustaría haber estado allí, viviéndolo en el momento, no habérmelo perdido.Esto viene a cuento de la muerte de Pinochet. Desde 1990 dejó de torturar y de matar, y hasta entonces para mí aquel hombre significaba más bien poco. A los que sí les pilló en una edad muy consciente fue a todos los que aparecen estos días en las fotografías de prensa junto a él, jefes de estado como Margaret Tatcher, que ya sabían de su látigo y sus matanzas, los Reyes de España, gente como Juan Pablo II, sonriente en una foto que he visto esta mañana junto al tirano, en los años 80. el guardián de la piedad y la fe compartiendo sonrisas y conchabeo con el mismísimo demonio. Ni siquiera en EE.UU., desde donde Nixon le apoyó, fueron tan torpes.
Después he leído las maldades de la Junta Militar que dirigió el país ('Chile bajo Pinochet', de Claude Katz,es un buen repaso a aquello) sobre las maldades de la Junta Militar que rigió la nación durante 17 años, en los que se hablaba de descargas eléctricas, perros adiestrados para violar mujeres, ahogamientos, torturas, eliminación sistemática de enemigos políticos, horror y más horror. Y con el dictador vivo, en Chile levantaron, sin guerra y con pinzas en la nariz para esquivar su hedionda historia, una Constitución democrática. y salieron adelante, más o menos, y lo siguen haciendo como en España sólo fuimos capaces de hacerlo cuando murió nuestro dictador.
Tras la muerte de Pinochet, hubo disturbios en Chile, en especial en Santiago. Por parte de los descendientes y familiares de los represaliados y los desaparecidos y por parte de los adeptos, en especial en Santiago. En los últimos años ese tipo de mirada severa, casi caricaturesco y de quebradiza salud cada vez que iba a ser juzgado, se reencontró con un pasado de torpe y avaro ladrón de miles de millones de dólares. Dilapidó su escaso crédito personal, incluso con los suyos, con la mayoría de los suyos. Pero dejó de dañar a Chile, que se restituyó en la órbita internacional, comerció, creció, casi, casi logró olvidar. Veía los disturbios en televición, decía, y esperaba que no fueran la última pequeña victoria del tirano, ni siquiera eso.
viernes, diciembre 08, 2006
domingo, diciembre 03, 2006
"La profunda soledad del samurai sólo es comparable a la de un tigre en la jungla".
(El Bushido)
postalesdesdealemania
#1
Estoy de regreso a Hahn, me he montado al tren en Wüzburg, a las 2.30 horas. He pagado el billete a bordo. Los cuatro vagones viajan repletos, con gente que duerme en los asientos extendidos, como si fueran literas. Encuentro un hueco, el tren aúlla en la noche de un país que no comprendo. Pienso que quien no sabe lo que es montar en un tren y ser esperado por alguien que le ama no sabe lo que es montar en tren. Pienso en que esperar en una estación a la persona amada es la mejor forma de esperar.
#2
te grabé un CD, en él una voz, en mitad del disco, creo que en la pista seis, decía: "de tí, sólo conocí los inviernos". y no es cierto, también conocí las primaveras y los veranos y hasta los otoños, pero de los inviernos era de lo único que sabía defenderme. de eso hace tanto.
#3
lo que haces y lo que no. todo lo que dejas escapar, lo que los economistas llaman el 'coste-oportunidad', cuando te conocí era un joven de muchos años y ahora qué, ahora quizá un viejo de escasa edad, lo que haces y lo que dejas de hacer
lunes, noviembre 13, 2006
lookatthis (II)
después de echarte de menos anticiparte, como si formara parte de un plan, como si también fuera bastante y diéramos por bueno el rumor del aire, el estruendo de las manecillas en los relojes, la sabia ocurrencia de recitarte de memoria, anticiparte como por arte de magia en el tacto de los sillones del salón, en el recitado de Yeats, en las películas, en los discos de jazz que no escuchaste ni escucharás, confirmar que no estás en Bolaño, ni en Fadanelli gracias a Dios, aceptar resignado que fabricaste futuras nostalgias que ya nunca entenderé, pedacitos de memoria de los que tendré que abstenerme y que me excluyen, ritos propios que no me darán cobijo más que a mordiscos en todo caso, anticiparte en los inminentes trenes y en las avenidas y en las plazas, abarrotadas, y en los cafés de los lunes de madrugada, y pensar en nuestro pequeño pacto de encuentro y entonces mirarnos casi como dos desconocidos pero no tanto, reconocer el balanceo de tu cuello o el simple gesto de tocarte el pelo sin haberlo visto nunca antes, casi ya palparte con las yemas de los dedos y después, ya mucho más tarde, escuchar a escondidas tu respiración, todo en busca de tí, primero convencido de la necesidad de encontrate y después conviniendo que lo mejor es que te quedes conmigo, para siempre, hasta siempre, sólo cinco minutos más viernes, noviembre 10, 2006
Mi primer regalo de cumpleaños, que es este sábado, me llegó el miércoles. Me lo envió Astrid desde Italia. Un recopilatorio de ¡47! videoclips de Bowie, desde el 'Oh, you Pretty Things!', de 1972, a varios del 2002, entre ellos el magnífico 'Thursday´s Child'. Una gozada, una delicia para mí, que rastreo y veo y escucho todo lo que tiene que ver con él, pero no me puedo permitir comprarlo. Qué bien cuando te llega uno de esos regalos que dan en el clavo, de esos que demuestran lo bien que te conoce la persona que to regala.
El sábado lo pasaré a medio camino entre Salamanca y Valladolid. Comeré con dos de mis primos, veré a mis abuelos y después disfrutaré del Grupo Capitol-DKV Joventut, antes de salir a tomar alguna copita.
jueves, noviembre 09, 2006
sólo para que conste en acta: estás avanzando por los pasillos y no encuentras nunca lo que buscas. Si estás buscando ‘radiología’ quizá acabes en ‘traumatología’ y si piensas que es fácil, mejor no preguntes, mejor no preguntes a nadie y que lo sigas intentando
si estás en una sala de espera y ves pasar a un tío que se tiene que agachar para no golpearse con el dintel de las puerta, puede que me estés viendo
sólo para que conste en acta, tengo cita a las 10 y son las 10 menos 10 y no doy con la planta de endocrinología. así que tengo mucha prisa. todos los hospitales me parecen iguales. gente perdida, con un montón de papeles en la mano, cara de desorientación, tipos en bata, médicos, supongo, camillas en mitad del pasillo, becarios bromeando o con cara de susto, una señora mayor que camina, muy despacio, acompañada de su hija, también mayor. y siempre llego tarde, en los hospitales siempre llego tarde
si estás esperando para que te hagan un proteinograma y ves a un tío con pantalones vaqueros anchos y una camiseta de Bob Dylan, quizá estoy pasando a tu lado
sólo para que conste en acta, al final doy justo a tiempo con la sala de consulta, me dirijo a una secretaria que le dice a una paciente, que se está levantando la camiseta a la altura del ombligo «no, a mí no me enseñe nada, ‘pordios’, que yo no soy médico». después me atiende, rebusco entre los papeles y doy con la citación
si estás en la cafetería y tienes ganas de echar un cigarro y compruebas que allí no se puede fumar y a tu lado ves llegar a un tío con cara de sueño que se acoda en la barra y pide un café con leche largo de café mientras echa un vistazo a la portada del Marca, quizá por un momento compartimos espacio en la misma cafetería
oigo mi nombre y después «despacho 8», el médico me atiende con una sonrisa, me da paso, me dice «siéntese» y después saca de una carpeta de color marrón, con cuidado, los resultados de los análisis de sangre, de los análisis de orina, del ecosonograma y de la biopsia y dice
«hemos descartado que padezcas un tumor»
sólo para que conste en acta, eso ya me lo había dicho hace quince días, con las mismas palabras y luego dice
«hemos detectado una alteración, pero no en el tiroides, sino en el paratiroides, que es una glándula diminuta que se encuentra junto a la tiroides, justo detrás. la tiroides tiene forma de mariposa, ésta no. Además, y de forma casual, presentas una hipercalcificación» después, ya sé que ahora me va a decir que también sufro el ‘Síndrome de Gilbert’, porque todos los médicos lo hacen en cuanto ven mis análisis de sangre y en efecto: «hemos hallado también una afección conocida como ‘Síndrome de Gilbert’, aunque no tiene ninguna relevancia»
lo siguiente es: «vamos a seguir descartando posibilidades». Lo que me suena a que el tio de la bata blanca no sabe tanto como debería saber y a que todas las pruebas han servido para evitar disgustos, pero no para dar buenas noticias. «vamos a verte por rayos en varios huesos, vamos a repetir los análisis de sangre y el punzamiento en el cuello...», aquí hace una pausa, se sube las gafas con el dedo índice de la mano derecha, frunce levemente el ceño, «vamos a molestarte todavía bastante, pero es necesario», vuelve al papel donde va marcando, en cada hueco, los test que voy a pasar y continúa: «también te voy a pedir análisis de orina, de la de 24 horas y de la diaria. Y como tratamiento, de momento, sólo te recomiendo que aumentesla ingesta de bebidas y que reduzcas la toma de lácteos»
si estás esperando en la sala de citaciones y ves a un tío con cara de cansancio, que coge el número 222, al que un señor muy mayor mira de arriba a abajo antes de preguntárle cuánto mide, puede que me estés viendo, es muy probable
miércoles, noviembre 08, 2006
Dile cosas bonitas a tu novia:
«Tienes un cuerpo de reloj de arena
y un alma de película de Hawks.»
Díselo muy bajito, con tus labios
pegados a su oreja, sin que nadie
pueda escuchar lo que le estás diciendo
(a saber, que sus piernas son cohetes
dirigidos al centro de la tierra,
o que sus senos son la madriguera
de un cangrejo de mar, o que su espalda
es plata viva) .
Y cuando se lo crea
y comience a licuarse entre tus brazos,
no dudes ni un segundo:
bébetela.
Luis Alberto de Cuenca, 1997
viernes, noviembre 03, 2006
"prefiero las palabras a los hechos, sobre todo si las palabras son deja de buscar, ya me has encontrado o no vayas a pensar que te iba a dejar escapar"
el caso es que nada funciona, y cuando digo nada es nada y estamos en la Posada de las Almas, buscando la nuestra, el martes por la noche, y es Haloween y todo el mundo está disfrazado y digo estamos porque somos M. y C. y P. y yo, que me pongo la chaqueta de Pete Townshend quecompré en Madrid en un acesso de locura pero esa chaqueta estaba diciendo cómprame, joder, sácame de aquí, una chaqueta con la bandera del Reino Unido estampada en la espalda y las mangas, pero el caso es que estamos allí, sitiados, hay brujas con escobas y tíos disfrazados de Drácula y una momia, hay hasta una momia, y uno vestido de jugador de la selección española de fútbol (¿?) y muchas diablesas con cuernos y rabo y tridente, nos aferramos a la barra como si todo el bar se moviera y estuviera al borde del naufragio y es posible que lo esté, de hecho ya sólo quedamos M. y yo, M. que es mi mejor amigo y siempre puede conmigo, me pido otra copa con el último billete que me queda en la cartera, vodka, hielo, limón, lo rebusco cerrando un ojo y entrecerrando el otro, como el francotirador comprueba que la última bala está en su lugar, la pido, la copa, en el preciso momento en el que mis ojos, por casualidad, coinciden con los de ella, que es la camarera del Erasmus, ella, que es la camarera más guapa de Salamanca, la camarera de tus sueños, no, de los tuyos, no, de los míos, porque ella nunca sonríe, ¿sabes? todos creen que es antipática y yo no, yo creo que es tan guapa que tiene miedo de que llega cualquiera y le rompa el corazón, eso me digo cada vez que piso su bar, porque me gusta pensar que el bar es suyo y es ella la que decide la música y que cuando suenan demasiado los Tindersticks o los Trembling Blue Stars es porque tiene un día jodido, todo esto lo digo porque me está mirando, joder, es ella, no la había visto antes, está al final de la barra y me mira fijamente y en ese momento pienso ya está, funciona así, tu estás en un bar y sin querer la miras y ella te mira y te mueres, así de simple, un dos, tres, te mira y te mueres, pero no, sigo vivo, sigo mirándola y baja la mirada pero no está mirando a ninguna parte, sólo disimula como si se reservara y pienso tienes que ir allí, tienes que hacerlo y miro el reloj y son las 4 de la mañana y calculo que van a cerrar el bar en media hora y pienso que en lugar de reloj debería llevar cronómetro, no sólo yo, todo el mundo, ella ahora se toqueta el pelo y M. empieza a hablar con un tío con el pelo teñido de rubio y una camiseta que lleva estampado un cómic de Flash Gordon y me digo que es un mensaje para que me mueva y entonces levanto otra vez la vista y ella está casi encima, se ha escurrido en la espesura del bar, en la espesura de brazos y vestidos y palabras y vasos y voces y urgencias como el mercurio entre los dedos y me digo ahora es cuando va a pasar algo y en efecto, M. la mira y el tipo de la camiseta la mira y yo la miro y el reloj se para porque ella, en perfecto castellano mal hablado dice qué guay, toca mi chaqueta con la punta de los dedos de la mano derecha, como con miedo, y abre la boca y me mira y dice eres inglés? y yo digo no, no, y ella tiene unos ojos que son dos pozos negrísimos y sonríe y tiene una dentadura perfecta y pómulos elevados y también perfectos y es más alta de lo que aparenta detrás de la barra del Erasmus y sin embargo algo falla porque después de la sonrisa, como si ese hubiera sido un regalo excesivo, retrocede y es tarde cuando le digo que estuve este verano en Londres, que me gustó Candem, como un anzuelo sin cebo porque ella dice todos los españoles van a Candem y a Picadilly cuando van a Londres y luego le digo pero también estuve en Brixton y ella ya no me escucha, no lo entiendo pero se aleja, dice sí, yo no vivo lejos de Brixton y cuando voy a decirle que ya la conozco, que la he visto en el Erasmus, está a miles de kilómetros de distancia, y sus ojos están a miles de kilómetros de distancia, y sus dientes perfectos, y su pelo, y su tacto, y su pómulos están a miles de kilómetros de mí, lejos como los amigos de la infancia, como los campamentos de verano, como la primera vez, como todas las primeras veces y se va e ingresa en el maravilloso parquecito de recuerdos amables de mi memoria, en el almanaque de todo lo que no fue y me siento tonto y feliz como un villancico y cuando todo vuelve a pasar de la pausa al play, cuando vuelvo a escuchar la música y veo otra vez al resto del mundo agitarse en el bar, M., que ha estado todo el rato obervando, me dice oye, ¿me dejas ponerme esa chaqueta?
jueves, noviembre 02, 2006
Hay que decirlo claro: 'Los hijos de los hombres' funciona estupendamente porque es, sobre todo y antes que todo, la historia de una relación de pareja sin presente ni futuro, con un pasado tan doloroso que la mantiene viva a la fuerza, suspendida en un hilo, en la historia de un hijo muerto, en esa brecha sin cicatrizar que arrastran Julian Moore, activista política, líder de la resistencia, heroína de la libertad y guapa, muy guapa, y Clive Owen, desastrado y cuerdo, rudimentario, bravo, cerebral hasta que ella también se le escapa por los sumideros de la vida y entonces sólo queda aferrarse al bebé, que es un milagro, aferrarse a él con los puños apretados y pase lo que pase. Que sí, que la peli tiene algunas trampas, que muchas de sus ideas no son tan originales, que todo eso, pero a mí me emocionó. Sentí miedo y sonreí y casi lloré y no siempre de pena, y di saltitos en la butaca y vibré con la música y todo eso. Y lo valoro. Sensible que debe de estar uno.
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