viernes, diciembre 19, 2008

La llama que no se apaga

De todas las noticias que han llenado este 2008 de música, entre el regreso de Gun´s N´Roses 15 años después de su último trabajo, la gira de unos redivivos Led Zeppelin o, en España, los demostrados plagios de Bunbury en su nuevo disco, brillaron con luz propia los conciertos de tres colosos aún en activo. Habría sido impensable, cuando Bob Dylan, Leonard Cohen y Neil Young cabalgaban en la cresta de su prestigio, en los sesenta y setenta, pensar que en el año 2008 aún pisarían los escenarios. Lo hacen aún hoy los Sex Pistols o Iggy Pop, por citar otras dos imposibilidades que se han cumplido. Pero hay en los tres tipos anteriores un aliento de eternidad, una llama que siempre brilló con el doble de intensidad. Y eso era, precisamente, lo que hacía presagiar el fin inminente en el que sucumbieron Jimi Hendrix o Jim Morrison, por citar dos ejemplos.
Dylan es, de los tres, el más habitual, incluso por España. A sus irracionales fieles no les importa que apenas cante ya, o que sus temas sean irreconocibles hasta al menos los dos minutos de canción. Su figura es lo bastante legendaria como para perdonarle hasta que haya cambiado el mito del bonito cadaver por el del anciano gruñón. Cohen reapareció en el FIB de Castellón tras actuar en Lisboa. El canadiense –75 años– reapareció ante un público y unos compañeros de profesión cuatro generaciones más jóvenes. Young incendió el Rock In Rio. Peregriné para verlo y guardaré el recuerdo de ese concierto para siempre. Los tres han engañado al tiempo, los tres han vivido al otro lado muchos años y han vuelto para contarlo. Los tres han estirado su talento creador mucho más allá de lo esperado. Larga vida a gente como ellos, que nunca supieron ser mediocres. El paso de los años sólo los ha hecho mejores.

2 comentarios:

Pareidolia dijo...

Cada vez que veo a Leonard Cohen me acuerdo de mi abuelo, porque físicamente se parece mucho y de un libro que me compré en un rastrillo que se titula "Los hermosos vencidos"
Besicos

Beauséant dijo...

algo pasa en la música cuando debemos seguir refugiados en este tipo de autores, es subjetivo, claro, pero es complicado encontrar en el panorama actual algo parecido...