
Wilco 'Yankee Hotel Foxtrot' (2002)
Lo más importante es
no perder nunca la fe
Jesus, etc. es la sintonía de un nuevo anuncio de telefonía móvil. Es irónico, porque si a los componentes de Wilco se lo hubieran dicho cuando, en 2002, tuvieron que recurrir a la distribución por internet porque ninguna discográfica quería arriesgar por 'Yankee Hotel Foxtrot', se habrían partido de risa. Lo cierto es que a Jeff Tweddy y su banda la jugada les salió redonda. La distribución de su música por la red y el 'boca a boca' les hizo llenar estadios y ganar mucho dinero sin plegarse a los criterios de la industria. Después los despachos se abrieron de par en par. Ya fueron ellos los que eligieron padrino. Y vendieron, de un tirón, medio millón de copias.
Moralinas aparte, que en la historia de Wilco hay varias, 'Yankee Hotel Foxtrot' es instrumentalmente perfecto. Atemporal, calibrado como una impecable maquinaria de precisión de infinitos arreglos y recovecos, lo primero que uno siente cuando escucha este álbum es que tiene muchas, muchas horas de trabajo detrás. Como el arte cuando es mayúsculo, sin embargo, es de apariencia simple, liviana. Nada de barroquismos, nada de excesos, de pompa, de afectación. A Tweedy le basta con insinuar un sinuoso recorrido vital en sus letras y arroparlo con dos sinceras guitarras y una batería para que el truco funcione. Menos es más.
No muchos grupos se atreverían a lucir un single como I'm trying to break your Heart, una descarada y sinvergüenza declaración de principios. Kamera y Heavy Metal Drummer puede que sean dos de los mayores hits de la escena de los últimos años, pero nunca sonarán como tal en ninguna emisora de radio. 'Yankee Hotel Foxtrot' es un ejemplo de que la fe y el talento, valga el tópico, mueven montañas.