jueves, septiembre 08, 2005

siguebuscando

todo el mundo busca el amor en el lugar equivocado hemos crecido viendo todas esas películas yankees donde chico-conoce-chica-surge el amor-hay complicaciones-pero como sequieren al final no pasa nada-fundido en negro y lo cierto es que, históricamente hablando, la idea del amor romántico es muy reciente. Hasta hace cien años, en la inmensidad de la historia del homo sapiens sobre la tierra, los emparejamientos entre seres del sexo opuesto se producían a cambio de dotes, herencias, intercambios de tierras, intercambio de servicios, y el matrimonio no estaba basado en la idea de amor y ahora nos hemos llevado todo eso por delante. nos creemos únicos, incomparables, y como tales, merecedores de alguien también único, incomparable, creemos que el amor nos proporciona la felicidad. hacemos esa ecuación desde que tenemos uso de razón: amor=felicidad . Lo que es una aberración, claro, las cosas no son tan simples, pero eso merece otro comentario así que todos nos empeñamos en encontrar a esa persona que nos va a querer y nos va a subir al cielo. Y nos olvidamos de que lo que te hace feliz no es que te quieran, sino querer a alguien. Compara lo que sentías cuando alguien decía quererte y tu no sentías lo mismo, y la sensación contraria así, hombres y mujeres se vuelven locos por parecer socialmente atractivos: los hombres luchan encarnizadamente por un buen trabajo, tratan de ostentar bienes materiales como coches, relojes, casas, propiedades, se empeñan en parecer seguros, compiten entre ellos, tratan de proyectar una imagen de éxito en todos los ámbitos. Las mujeres adoptan, en un rol tradicional, la actitud de proyección constante de atractivo. La sociedad dice que deben ser perfectas, jóvenes, guapas, deportistas, y ahora también exitosas en el mercado laboral. el resultado es la confusión, el desencuentro y al final, la infelicidad. entre medias, toneladas de horas perdidas buscando cosas que no sirven para nada entre medias, todo el mundo consumiendo: teléfonos móviles, coches, casas, toneladas de ropa, cremas adelgazantes, cremas contra el paso de la edad, viajes a lugares estúpidos, entradas para el teatro, cenas sociales, cursos MBA, visones, millones de objetos, millones de horas lo dicho, estamos buscando en el lugar incorrecto

4 comentarios:

Anónimo dijo...

"estamos buscando en el lugar incorrecto".. con lo cual, deduzco que das por hecho que debe "estar" en algún lugar... vale, míster, no me apetece discutirlo hoy...

.::PaLoMa::. dijo...

Wow...dijiste varias cosas importantes. Primero, al parecer tu estás buscando querer a alguien, pero no lo has encontrado porque has conocido a gente incorrecta, o tal vez muy superficial y consumista. No sé, cosas que se me ocurren.
Después, frente a lo de decir palabras y no sentirlas..mmmm..es divertido porque escribí algo similar y me encuentro con tu post.
Está claro que hay un mal concepto frente a lo que implica estar enamorado, y el aparentar cosas me molesta mucho. Tal vez por eso nunca me he podido enamorar, porque me decepciono de lo que veo.
Ya, me extendí demasiado. Un gran abrazoooo!! cuidate mucho.
.::PaLoMa::.

Unknown dijo...

Como casi siempre,estoy de acuerdo contigo.La gente busca en lo material el alivio o la solución a sus problemas.Mi padre siempre me enseñó que el dinero no puede dominarte,y ese valor lo intento mantener.Realmente no necesitamos tantas cosas.el amor es mucho más grande que vivir con tu pareja en una gran casa de 100 metros cuadrados,ir los fines de semana a cenar a los mejores sitios o comprarte lo ultimo en moda.el amor es mucho mas profundo que eso.y ahora que estoy viviendo en pareja,me siento mas enamorada y mucho más serena.Daré gracias no se si a Dios o tus padres, por existir y que por lo menos haya personas como tú, que no cree en el materialismo.Te das cuente de que eres una gran persona y que eres genial?

Hans dijo...

¿Qué tal si concurre una adecuada sincronización? Por cierto que me has hecho rememorar un determinado sabor ácido de boda, que tenía archivado hace muchos años: el de ser objeto de amor no correspondido. Qué desagradable.